Ese 17 de enero quedara grabado en mi memoria por mucho tiempo. Me desperté con mucho sueño (no me acordaré por eso precisamente, porque me despierto con mucho sueño a diario) y miré por la ventana: llovía. No era un hecho extraordinario ya que estamos en la época de monzón y suele llover a menudo aunque durante poco rato. Recuerdo que llovía porque ese día teníamos que ir en taxi para no mojarnos, y recuerdo pensar que íbamos a llegar tarde a trabajar porque los días de lluvia cuesta muchísimo encontrar taxi y, una vez lo encuentras, los atascos son monumentales.
Bajé a la recepción del edificio y esperé a mi compañero de viajes matinales, Xabi (el becario del País Vasco). Ese día él se había dormido por lo que llegábamos tarde seguro. La tormenta seguía y al estar durante un rato buscando un taxi, decidimos coger un Bajaj (para entendernos, los tuk-tuk's indonesios). Nos subimos los dos y empieza el trayecto hacia la embajada hasta que de repente empezamos a ver las calles más llenas de agua que normalmente. Nos extrañó, pero vimos que el Bajaj seguía adelante y pasaba por el medio de los enormes charcos, hasta que llegamos a la esquina de la calle de la embajada y ahí ya nos dimos cuenta de lo que estaba pasando: inundación en Yakarta en toda regla. El pobre hombre del Bajaj nos dijo en indonesio: lo siento, os tengo que dejar aquí porque no puedo seguir. Efectivamente, no podía seguir, si el agua le llegaba a la gente por la barriga!!!
Xabi y yo en ese momento decidimos entrar en el Starbucks que había allí delante y mirar por la ventana todo lo que estaba ocurriendo. Parecía que a mucha gente le daba igual porque muchos se metían en la profundidad de las piscina que se habían creado y seguían adelante con su vida. Había gente en bici, con tablas de surf, andando con las bolsas en la cabeza....te podías encontrar de todo. Eso sí, siempre con una sonrisa en la boca, aspecto que caracteriza a los indonesios :)
Os dejo algunas fotos de ese día y de otro día que al salir de trabajar nos volvimos a encontrar las calles de la embajada inundadas y tuvimos que descalzarnos e ir andando hasta casa descalzos, toda una experiencia, andando por el centro comercial de lujo como dos vagabundos....éramos la atracción del momento!
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| El caos se apoderó de la ciudad pero ellos siguen su vida como si nada pasara |
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| Los autobuses siguen haciendo la ruta estipulada como todos los días |
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| Vista desde uno de los puentes que pasamos cada mañana para ir a trabajar. Esta es una de las vías principales de Yakarta (Jalan Thamrin) |
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| Bundaran HI - Centro de Yakarta y donde vivimos nosotros (aunque estas no son las vistas desde casa) |
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| Aquí no se salva nadie! |
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| Christian, cuando le dije que estaba todo avisado, decidió ponerse el chubasquero y el bañador e ir a chapotear un rato con David |
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| Una de las calles que tenemos al lado de casa |
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| Al salir de la embajada nos encontramos la calle así, por lo que nos quitamos los zapatos y a andar! |
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| Ese hombre siguió su camino en la bici, o no vio el agua o realmente le daba igual....alucinante vamos! |
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| Indonesio con su tabla de surf |
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| Moto "acuática" |
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| Al día siguiente estaba todo como si no hubiera pasado nada. Estos eran los restos que quedaron de la gran inundación |
¡Qué fuerte! Eso es para vivirlo.
ResponderEliminarA mi personalmente me hubiese gustado estar ahí ese día porque me encanta la lluvia. Seguro que habría disfrutado mucho.